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Arico, el vivo ejemplo del continuismo en la destrucción de Canarias

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En una operación de marketing incipiente, el presidente de la empresa inversora italiana, Alessandro Cortesi, y el nuevo alcalde, Sebastián Martín “Chano”, se lanzan al unísono en una campaña para vender la operación urbanística de Arico como “ecosostenible”. Según afirman, la urbanización y construcción de cuatro hoteles con 3.000 camas en la Punta de Abona “se trata del proyecto turístico ecosostenible más importante de Europa”.

Ahora resulta que la denominación de la sociedad italiana “Playa de Abona. S.A” es casual, y que los hoteles no estarán en la costa, sino en la autopista. Les falta decir que estarán en las medianías. Como sabemos los turistas vienen a observar el trasiego de vehículos de la autopista del Sur y relajarse con su melodía natural. Por otro lado, estas construcciones siempre van a ser el “no va más”, el “más de Europa”, el “más del mundo”. Como si en Canarias todavía fuéramos indios que no sabemos lo que son los espejos. No hemos visto hoteles, no hemos visto cómo las costas de nuestro Archipiélago han sido sustancialmente modificadas siempre con promesas de puestos de trabajo. Se trata de vendernos nuestra necesidad, de jugar con el pan, ¿quién se va a oponer a más trabajo?Aunque nunca dicen qué empleo ni para quién.

Una pista. Año 2007: 9 millones de turistas, 322.000 empleos generados por el turismo. Año 2017: 16 millones de turistas, 327.000 empleos (Fuente: IMPACTUR). Es normal que muchos seamos escépticos con las promesas constantemente incumplidas. Parece ser que el desarrollo de un turismo de masas está profundamente relacionado con la atracción de mano de obra de otros lugares, sobre todo cuando el control de la economía turística no está en manos de los propios habitantes. Solo así se explica que con un constante crecimiento y batiendo récords de turistas, de gasto turístico, de Producto Interior Bruto, Canarias no haya mejorado sus indicadores laborales. Si este modelo no nos beneficia y genera cada vez más dependencia, simplemente ¿para qué lo queremos? También es normal que con estos datos hayan surgido colectivos como las “kellys”, empleadas de los hoteles que pueden hablar con conocimiento no solo de la calidad de los empleos generados por el turismo, sino cuántos empleos simultáneos está cubriendo una misma persona. Es decir, cuántos empleos se están ahorrando los hoteleros para “llevárselos en limpio”, y por supuesto, lejos de Canarias en la mayoría de los casos. Nos preguntamos también si se repetirá una constante, la de que los mejor remunerados los reserven para los connacionales de la empresa italiana o del país de origen de la cadena hotelera de turno, o los canarios tendrán la suerte de participar en una migaja más grande.

Parece razonable, que, en 2020, cincuenta años después del auge turístico, ya no nos creamos que la construcción de más hoteles va a ser la solución a todos los males. Que no va a acabar con el desempleo, ni que estarán perfectamente integrados en el entorno, sino que más bien será uno, o mejor dicho cuatro más de tantos, sin contar los 22 hoteles más que están previstos solo en Tenerife”, como confirmaban los antiguos consejeros del Cabildo, Carlos Alonso y Bernabé, el año pasado.

Es decir, Punta de Abona y La Tejita no son casos aislados y puntuales, forman parte de una tendencia general, planificada urbanísticamente con inversiones privadas de ocupación de nuestros litorales. Solamente es el comienzo. Tampoco es ni mucho menos algo simplemente heredado del pasado. Los que actualmente gobiernan Cabildo y Gobierno de Canarias no han dado ningún cambio de rumbo. En este sentido, en la política urbanística y turística no se ve el progreso por ningún lado. El actual Cabildo de Tenerife y Gobierno de Canarias tienen buena parte de la responsabilidad política en Punta de Abona. En concreto, sus presidentes y sus áreas competentes están ocupadas por el mismo partido: el PSOE. Son de hecho ellos los que han avanzado la suspensión de las normas subsidiarias que impedían la construcción de los hoteles con el único objetivo de su construcción. El Cabildo de Tenerife solicitó la suspensión de las normas al Gobierno de Canarias. Del PSOE de Tenerife, al PSOE de Canarias. Esos son los impedimentos que se están encargando de levantar.

Realmente los pasos dados por el nuevo alcalde Sebastián Martín y su partido Primero Arico recuerdan mucho a todos esos precedentes que tenemos de partidos íntimamente ligados a los procesos urbanísticos, muchos de los cuales acabaron en los tribunales, y en algunos casos condenados. Esa conexión entre interés político e interés económico, en el que, por supuesto, todos buscaban en principio el bien general, no el particular. Nos vienen a salvar, hay que estar agradecidos.

Si fue capaz de pactar con CC y PP, los mismos que con tanto ahínco había criticado durante años, para llegar a alcalde, debe ser por el bien mayor. No hay contradicción aparente entre urbanizar la costa, con cuatro hoteles, y ser sostenibles. Solamente falta que etiqueten el nuevo proyecto urbanístico de “natural, ecológico, verde, sano y bio”. Si tiene todos esos adjetivos tan buenos, habrá que despreocuparse… Eso sí, los beneficios no serán para los inversores italianos, sino para los canarios.

Da igual que en la legislación vigente no se pueda discriminar el acceso al puesto de trabajo por razón de género, raza o en su versión “chanera” que no chasnera, por municipio de nacimiento. Da igual que los hoteles busquen una cualificación que no cuadre con el perfil de los desempleados del municipio… Él pasará a la historia por ser el alcalde que acabó en el desempleo en Arico, y recuperó las tierras robadas por La Orotava en las guerras entre el menceyato de Taoro y Abona. Lo importante es que desde luego Arico no quedará despoblado, con suerte lograrán meter a 30.000 o 40.000 habitantes más, aunque Arico deje de ser Arico. El mismo progreso que comparten otros alcaldes del sur.

Ya era raro que la inspiración del nombre del partido fuera el lema de Trump, “America First”, “Primero Arico”. Al final no es de extrañar que, ante tanta distorsión, hayan sido vistos con recelo y finalmente hayan quedado fuera de las filas políticas ecosocialistas de Tenerife.

Y es que ¿a qué canario/a no le gusta ir a pasear por Los Cristianos, Las Américas o Playa del Inglés? Son lugares hechos para turistas, que bien podrían estar en Canarias o en la otra punta del mundo que no habría diferencia. Y aun así hay quienes creen que crear más lugares de este tipo representa algún tipo de progreso. No creemos que precisamente los “sures” de nuestras islas sean el ejemplo a seguir en turismo sostenible. Ya lo decía César Manrique, quien prefería no hablar de lo que habían hecho en Tenerife y Gran Canaria. Lo mismo que pretendían llevar a cabo en Lanzarote. Suerte que comenzaron un poco más tarde en esa isla y dio tiempo a crear una oposición ciudadana.

Sin embargo, las presiones especulativas no las vemos solamente en los hoteles, es el binomio del bloque-turismo. Una vez más no se quiere aprender. Después del estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, y haber producido la mayor debacle de desempleo en la historia de las islas, no se quiere aprender la lección. Y se trata de un problema político, no creamos que nuestro modelo es el simple y puro devenir de la historia. Los políticos gobernantes tenían y tienen la responsabilidad de la diversificación de la economía canaria, de garantizar un desarrollo sostenible e inclusivo, de generar un pleno empleo, de garantizar el acceso a la vivienda y al trabajo digno. En la práctica están apostando porque una nueva generación de canarios y canarias siga trabajando en los mismos sectores, en la misma proporción, es decir condenando a una generación a que sufra el mismo proceso traumático ante cualquier vaivén del capitalismo: desempleo, una economía incapaz de absorberlos por ausencia de otros sectores económicos, emigración, exclusión, servicios sociales y oenegés abarrotadas, insuficiencia de prestaciones, desahucios, suicidios, problemas psicológicos y sociales… No se pueden desentender los actuales gobernantes de que son responsables de todo esto, y también de que tienen la tarea de que no vuelva a ocurrir. Que se deben a la mayoría social, no a los grupos de presión, sea de la construcción, del turismo o de políticos, sean compañeros de partido o no.

Al mismo tiempo, llama la atención que haya sido aprobada por unanimidad este pasado lunes en el Parlamento de Canarias la Ley de Emergencia Climática, ¿acaso es compatible la construcción de más hoteles y la llegada de más millones de turistas con la reducción de las emisiones de CO2 en su transporte, en la generación de sus infraestructuras, en el consumismo y presión sobre los recursos que generan en Canarias, sin contar con el impacto en el litoral y en la biodiversidad? Un sinsentido.

Definitivamente Canarias necesita pensarse y repensarse como sociedad, con su modelo económico y social, y eso solo puede hacerse con la participación ciudadana e involucración de la sociedad civil. Necesitamos con urgencia recuperar el espíritu de César Manrique y universalizarlo en Canarias. Oponernos con vehemencia al desastre urbanístico insostenible, y apostar por un modelo económico que además de sostenible sea incluyente. ¿Cuál fue el resultado de ese visionario Manrique al que llamaban “noísta”? Que Lanzarote sea hoy la isla con mayor gasto medio por turista.

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