Canarias en Movimiento

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Canarias con clase

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Canarias en Movimiento se une hoy, pese a las adversidades, a la jornada de lucha del 1 de mayo. Lo hacemos con el recuerdo imborrable de siglos de lucha obrera, desde las huestes maquinistas del Capitán Ludd, hasta el sacrificio de los Mártires de Chicago, aquellos ocho trabajadores que dieron su vida por instaurar la más noble de las devociones: la de Nuestra Señora de las Ocho Horas. Mucho ha llovido desde entonces, mucho se ha avanzado, y mucho se ha retrocedido. El movimiento obrero, combatido con saña criminal, instrumentalizado por intereses ajenos, demonizado hasta el paroxismo, nunca se ha detenido. Con ese recuerdo, alzamos hoy la voz.

Hablamos desde un entorno insular, dependiente y frágil, con una economía insostenible a largo plazo y para la que se han buscado más culpables que soluciones. Sin exculpar a nadie, es obvio que debemos avanzar hacia un nuevo modelo económico tras el estado de alarma, con entusiasmo, sin dilaciones, sin excusas. La pandemia ha traído para este territorio insular una cifra dolorosa, 375.000 desempleados y personas en ERTE, la nómina más grande de la historia del Servicio Público de Empleo. El ERTE camufla la destrucción de empleos, si bien ya 10.100 personas han perdido su trabajo y el paro juvenil, que se alza en un 39.30%, no tiene visos de descender, sino todo lo contrario.

Canarias sigue siendo una de las autonomías donde los salarios son más bajos, con 1477€ de media hace unos meses (esto habrá cambiado a raíz de la pandemia) y una desigualdad interna galopante, azuzada por la rapiña en los salarios, campo de batalla diario en el que siempre llevamos las de perder. La avaricia inherente al sistema en el que nos encontramos y la consecuente caída de los salarios reales lleva, a la larga, a una contracción del consumo que produce crisis de modo cíclico. La austeridad es la bandera de una Unión Europea degradada a sus funciones mercantiles, que impone su usura sobre todo el Estado, endeudando a los países del sur, llamados PIGS no sin cierta sorna, y supone más recortes, más austericidio, más sufrimiento.

Hace apenas unos días celebrábamos el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, el año pasado en el estado español murieron 695 obreros, frente a los 652 de 2018 y los 618 de 2017. Vivimos un diario y lento exterminio, completamente anónimo y silenciado, y conocemos cuáles son sus culpables: una patronal poderosa y desafiante que apenas unos días antes de la pandemia nos invitaba a salir a comprar, por el bien de los mercados, una clase política vendida a los intereses de esta patronal, nacional o internacional, y que se enriquece mientras la gran mayoría lo tiene más difícil cada día, y, en fin, un sistema político, económico y social que crece a base de devorar a sus propios impulsores, los obreros a quienes, hoy, 1 de mayo, rendimos tributo. Podemos crear una Canarias diferente, combativa, equitativa, justa, una Canarias con clase.

A todos los obreros, nacionales o extranjeros, a los que sufren el extractivismo más brutal, a los que vienen a malvender su fuerza de trabajo cruzando el mar, a quienes van de cáncamo en cáncamo buscándose la vida, a todos ellos ¡este es nuestro día! A los que, como diría Víctor Jara, agarran con fuerza el arado, a los que nos alimentan entre fogones, a los que limpian e higienizan, a los que suben andamios y se juegan la vida con EPIs dudosos ¡este es nuestro día! A quienes cuidan e instruyen a nuestros hijos, a quienes faenan a medianoche, a quienes nos curan nuestras dolencias ¡este es nuestro día! A quienes cuidan nuestras granjas, a quienes programan nuestro software, a quienes pasean el ganado ¡este es nuestro día! A quienes nos entrenan con dedicación, a quienes nos regalan el don de la electricidad, el agua y techo, a quienes nos conducen hasta el trabajo ¡este es nuestro día, el de todas y todos!

A peones, trabajadores y trabajadoras sociales, periodistas, barrenderos y barrenderas, libreros y libreras…

¡Y no dejaremos que nos lo arrebaten!

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